- No entiendo porque estamos en una juguetería- se quejó Louis.
- No es obvio, vengo a comprar un juguete.
- Te estas metiendo mucho en lo que no te importa.
- Si me importa- tomé un autito- ¿Crees que este le gusté?
- Es mejor el amarillo- siempre logro cambiarle el tema de conversación.
- Le llevaré el negro también- caminé hacia la caja.
- Son réplicas exactas del Ferrari 458 Spider- se impresionó.
- Si, ojala le guste- pagué- ¿tienen papel de regalo?
- Si en un instante se lo envuelvo- dijo la cajera.
- ¿Me acompañaras a la pastelería?
- Ya que estamos aquí, es obvio que te acompañaré.
- Gracias Lou- sonreí.
Subimos
a mi auto, Louis me iba contando de su gran noche con Vi, su romántica
cena y lo otro queda en la imaginación de uno. Llegamos a la pastelería,
pedí una gran torta de fresas especialmente para Hunter y “___”. Dejé a
Louis en la casa de Vi y luego me dirigí a casa de Boo. Al llegar, tomé
las bolsas, caminé hasta la puerta y toqué el timbre.
- ¡Voy!- gritó- Hola Zayn- sonrió.
- Hola Boo ¿Cómo estas?- saludé.
- Bien, pero pasa- me abrió la puerta completamente.
- Permiso- besé su mejilla.
Una vez adentro, deje las bolsas en una mesa desocupada y me giré para encontrarme a “____” al frente mío.
- ¿Qué te trae por aquí?- amarró su cabello en una cola de cabello.
- Vengo a verlos, hoy en la mañana no te vi.
- De verdad eres un psicópata- se ruborizó.
- ¿Dónde esta Hunter?sonreí.
- En su habitación, se alegrará al verte- sonrió tímida.
- Bien- tomé la bolsa que contenía el regalo- traje algo para comer.
- No debiste Zayn- escuché mientras me alejaba.
Entré
a la habitación de Hunter, una espaciosa pero apagada habitación que
dejaba mucho que desear. Hu me vio y saltó de la cama para abrazarme.
- ¡Zayn! Que bueno que viniste.
- ¿Cómo estas?
- Mejor, gracias por llevarme- sonrió.
- Hu, tu medicina- entró “___” con un frasco café.
- ¡NO! Boo no quiero, es asquerosa- se escondió detrás de mí.
- Ven, tienes que tomarla y además tienes que estar en cama- lo regañó.
- Eso es verdad Hunter, es para que te pongas bien- lo tomé en brazos y lo acosté en la cama.
- Bueno…- dijo mientras hacía pucheros y ponía cara de niño bueno.
- No Ferguson, no lograrás nada con esa cara.
- Mira si te tomas tu medicina, yo te daré lo que tengo aquí- escondí la bolsa detrás de mí.
- Dame, dame- tragó una cucharada de jarabe- ¡Asco!- se tumbó en la cama.
- Buen chico- le entregué la bolsa.
“___”
se paró al lado mío y se apoyó en mi hombro, rápidamente la abracé
posando mi mano en su hombro descubierto y por inercia ella dejó caer su
cabeza en mi pecho. Fue una escena bastante extraña pero no deja de ser
agradable.
Hunter abrió con cuidado el regalo y vi como sus ojitos brillaron al ver esos dos autos metidos en sus respectivas cajas.
- Mira Boo, dos Ferrari 458 Spider
- ¿Cómo se dice?- dijo “___” un una sonrisa en su rostro.
- Gracias Zayn.
- De nada Hu- sonreí.
Ese
niño alegró mis días de una manera impresionante y lo que más me
alegraba era que “___” sin conocerme me deja estar aquí. A lo mejor este
niño es un intento fallido de un hermanito, pues, mis padres después
que yo nací, no quisieron más hijos.“___” salió de la habitación, no se si triste o feliz, por lo que decidí seguirla para averiguar que sucedía.
- ¿Por qué lloras?- sequé sus lágrimas.
- No es algo que quisiera hablar ahora- contestó cabizbaja.
- Bueno… si no quieres ahora ¿Puede ser después?
- Claro… más adelante- sonrió.
Volví
a la habitación de Hunter, estaba jugando con sus nuevos juguetes y yo
me uní. Jugamos alrededor de 30 minutos y luego puso una película, Cars.
Cada vez que aparecía salía el auto rojo gritaba “Rayo McQueen”, le
salía demasiado tierno. Me hizo un espacio en su cama, me acomodé a su
lado, se apoyó en mi pecho y lentamente fuimos cayendo a los brazos de
Morfeo.
Eran
como las 11 de la noche, cuando sentí como “___” nos tapaba con las
frazadas. Acarició mi mejilla y logré escuchar que decía algo parecido a
“Como me gustaría que su padre fuese como tú”.
Besó la frente de Hunter, apagó la luz y se marchó.
¿Qué el papá del niño fuese como tú? Balbuceó sin entender mi subconsciente. Calla quiero dormir
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