Despertar tarde un día
martes de reunión no es bueno… es horrible, sobre todo si tu padre
trató de despertarte 10 veces. Me va a matar.
Aparqué
media cuadra antes del edificio, exactamente cerca del puente. Camine
hasta el carrito de Margaret y no falto el regaño de parte de ella.
- 2 horas tarde, nuevo record.
- ¡Tardísimo!- grité.
- Tú amas que tu padre te regañe ¿no?
- Creo que sí- reí.
- ¿Lo mismo de siempre?
- Hoy es martes y los martes son de…
- Café cargado- me entregó mi café.
- Suena un celular… Oh mierd* es el mío.
- Contesta- me ordenó.
- No quiero, es Yasher- junte mis labios formando una sola línea.
- Se va a molestar más si no le contestas- comentó.
- Tienes razón- pulse el botón verde y alejé el celular de mi oreja.
- ¡¿Dónde mierd* estas?!- esta enojado.
- Hasta aquí se escucho- rió Margaret.
- Estoy cerca- acerque el aparato a mi oído.
- Apúrate irresponsable.
- Bla… bla… bla… oh se va la señal… beep, beep…- corté- ok debo irme- pagué el café y comencé a correr.
Camine
en sentido contrario, había demasiada gente, por lo que tenía que
esquivarlas rápidamente. Me distraje por unos segundos al sentir
nuevamente que mi escandaloso celular sonaba. Esta distracción me costo
una camisa nueva.
- Mierd*, mierd*, me quemo- me quejé.
- Lo siento, lo siento mucho… ah eres tú, me la debías.
- ¿Ah? ¿Esto es venganza?
- Creo que sí- rió.
- Ok, debo irme, me debes una camisa- seguí corriendo.
Llegue
jadeante a la gran oficina, entre sigiloso y me senté en mi
acostumbrado puesto, lentamente las miradas se centraron en mí.
- Perdonen la demora, pero tuve un leve accidente- apunté mi camisa.
- Lo bueno es que llegaste antes que Watson.
- ¡¿Qué?! ¿Watson estará aquí?- santa madre…
- Sí, el mismo Watson- sonrió sarcástico mi padre.
- Me niego rotundamente a verlo- golpeé la mesa.
- Lo siento Zayn, ya estoy aquí…
¿Por qué me pasa esto a mí? Lo
vi entrar igual de aterrador como siempre, odio su mirada, odio su
caminar, simplemente odio a ese hombre que se sentaba al frente de mí.
Entró con sus dos guardaespaldas, los tres vestidos de negro, pero
claramente el resaltaba entre los dos gorilas. Tenía puesta una corbata
roja, sus típicos lentes de sol y un porro en la boca. Se acomodó en la
silla de cuerina negra, se saco las gafas y me sonrió con ironía.
- Nos volvemos a ver Malik.
- ¿A qué vienes Watson?
- Ha hacer las pases contigo- arqueó una ceja.
- No confió en la gente que es del bando contrario mío- sentencié.
- Desde el 21 de abril del año pasado, somos del mismo bando Zayn, o ¿Acaso no lo recuerdas?
- Te balearía ahora mismo pero suelo ya no hacerlo- rió irónicamente ante mi declaración.
- Haz cambiado- llevo sus manos al mentón.
- Vete al diablo- me levanté de mi puesto y salí de la oficina de reuniones.
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